Manifiesto

Algo pasa con el mundo actual. Lo has sentido? Resulta

Latinoamérica es el continente más desigual del mundo. Se trata de un escenario en el que, además, en las últimas décadas, hemos tenido que asistir al desembarco de un tipo particular de saqueo y colonialismo, en el que una víctima principal ha sido también nuestra Pachamama, nuestros bienes comunes.

Zonas enteras de nuestra Latinoamérica viven en estado de guerra. Sin embargo, nuestros Pueblos sobreviven en los esquemas de este capitalismo en crisis, mientras también van recreando prácticas de sociabilidad que pueden prefigurar un horizonte diferente. Una honda corriente solidaria, ancestral y colectiva viene al lugar de la herida a sanar, a recuperar y construir una nueva oportunidad. En las últimas décadas, un nuevo tipo de procesos sociales viene cobrando fuerza y presencia en el territorio de nuestros barrios y ciudades. Los vinculados con la Cultura Viva Comunitaria.

Existen en Latinoamérica más de 120000 experiencias y organizaciones sociales de base territorial que trabajan en torno a la producción y distribución de bienes culturales en sus comunidades sin fines lucrativos e inscriptas en procesos de democratización y desarrollo local.

Cultura viva comunitaria-Ecuador somos una red de procesos autónomos de base, surgidos de las diversas luchas de los pueblos en constante búsqueda de la transformación social a través de la cultura.  Procuramos articularnos a nivel local, nacional y continental, repensando e incidiendo en lo político, económico, social, educativo con personas, grupos, colectivos, pueblos, nacionalidades y redes desde el accionar comunitario.

En efecto, estas construcciones populares no están contempladas adecuadamente en nuestras legislaciones, ni debidamente preservadas y fortalecidas por las políticas públicas vigentes en nuestros países.

Estas experiencias son ya un importante dispositivo en la perspectiva de un modelo de desarrollo local endógeno que logra superar los esquemas extractivistas y precarización de nuestra clase trabajadora. La cultura viva comunitaria es el corazón de muchos procesos de desarrollos y participación popular.

Desde hace una década, un amplio conjunto de organizaciones y redes vinculadas en el continente a temas como el arte y la transformación social, el teatro comunitario, la comunicación popular, el desarrollo local y la ciudadanía, la gestión de la cultura venimos explorando la perspectiva de una propuesta integral que ayude al reconocimiento social y público de esas cientos de miles de experiencias locales, y pueda generar las condiciones sociales, institucionales y políticas para su fortalecimiento y sostenimiento.

Este proceso ha sido la base de la creación colectiva de la Plataforma Puente de Cultura Viva Comunitaria, red de organizaciones y redes de base colaborativa que ha contribuido al logro de distintos avances realidades nacionales y regionales.

La lucha por la asignación del 0.1% de los presupuestos nacionales al fortalecimiento y el sostenimiento de las experiencias culturales comunitarias de nuestro continente.

Este despliegue continental, que ha permitido desarrollar acciones en toda Latinoamérica ha generado un alto grado de movilización social que necesita, sin embargo, de mayores grados de planificación colectiva, articulación, intercambio y coordinación.

La realización de este 3er congreso Latinoamericano de cultura viva  comunitaria como un hecho político que permita dar mayor sustento a las iniciativas que buscan, a lo largo y a lo ancho de todo el continente, dotar de mayor apoyo institucional y reconocimiento social a los miles de colectivos que desarrollan actividades en barrios y poblaciones de Latinoamérica.

Se busca:

–          Generar un espacio de intercambio y articulación entre experiencias y redes de la cultura viva comunitaria en todo el continente.

–          Impulsar ámbitos de recuperación y fortalecimiento de iniciativas legislativas y de política pública estatal en relación al sostenimiento de experiencias culturales comunitarias.

–          Ampliar la visibilidad pública de la tarea y el desarrollo de la actividad.

–          Recuperar y fortalecer colectivamente el sustrato simbólico, místico espiritual, estético, ancestral y político de los valores de la cultura viva comunitaria.

Se hace imprescindible un ámbito colectivo en el que las acciones y procesos lanzados en este congreso pueden ser animados, visibilizados y potenciados según el escenario social, político e institucional de cada uno de nuestros países.

Del mismo modo ,surge como un desafío concreto la movilización de los congresos nacionales de cultura viva comunitaria, en todos los países de latinoamérica, en búsqueda de vertebrar articulaciones entre los movimientos, redes y colectivos, que en cada país, asuman la tarea de instalar la perspectiva de este derecho universal y colectivo.

La participación en la vida cultural y artística de la comunidad como derecho fundamental de las personas

Defensa de la diversidad cultural es un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana.

Se constituyen de este modo en construcciones desarrolladas por la ciudadanía en el ejercicio de sus derechos culturales, muchas veces sin un adecuado reconocimiento histórico.